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Tipos de cimentación: cuál lleva una bodega y por qué

Zapatas, losa, pilotes y pilas explicados con una bodega de acero: cuál se usa según el suelo, y por qué el viento también decide.

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Zapata aislada con su armado de acero y el arranque del dado, antes del colado

Respuesta rápida

Hay dos familias de cimentación. Las superficiales, que son las zapatas aisladas, las zapatas corridas y la losa de cimentación. Y las profundas, que son los pilotes, las pilas y los cajones. La elección la decide el estudio de mecánica de suelos. En una bodega de acero lo más común son zapatas aisladas bajo cada columna, unidas con trabes de liga.

Llevamos 35 años construyendo en México y más de un millón de metros cuadrados entregados, sobre casi todos los suelos que tiene el país. Aquí están los tipos de cimentación explicados con una bodega de ejemplo, que es donde casi ningún artículo del tema se atreve a aterrizarlos.

Los tipos de cimentación, en una tabla

La cimentación es la parte de la obra que recibe el peso del edificio y lo pasa al suelo. Cada tipo lo hace de una forma distinta, y cada uno tiene un lugar concreto dentro de una bodega.

TipoFamiliaCómo trabajaDónde aparece en una bodega
Zapata aisladaSuperficialReparte en el suelo la carga de una sola columnaBajo cada columna de la estructura de acero
Zapata corridaSuperficialReparte a lo largo la carga de un muroBajo los muros perimetrales de block o concreto
Zapata combinadaSuperficialUna sola zapata para dos columnas muy juntasColumnas pegadas a la colindancia
Losa de cimentaciónSuperficialToda la planta reparte la carga como una sola piezaSuelo blando, cuando las zapatas ya ocuparían media planta
PilotesProfundaBajan la carga a un estrato firme o la toman por fricciónSuelo de antiguo lago o rellenos profundos
PilasProfundaElementos de más de 60 cm de diámetro colados en perforaciónCargas grandes con el estrato firme lejos
CajónProfunda compensadaExcava suelo para que pese lo mismo que el edificioCasi nunca: una bodega pesa muy poco para necesitarlo
La definición de pila es de las Normas Técnicas Complementarias de Cimentaciones 2023, numeral 3.6.1.

Siete tipos, y una bodega normal usa dos o tres a la vez. Nadie escoge uno de la lista como quien escoge un sabor de helado. El suelo te pasa la carta ya tachada.

Y esa carta la escribe el estudio de mecánica de suelos, que es la etapa número uno de cualquier obra seria. Todo lo que sigue en este artículo depende de lo que diga ese estudio. Si alguien te propone una cimentación sin haberlo visto, te está proponiendo un deseo.

Cimentaciones superficiales: la zapata, el dado y las anclas

Las cimentaciones superficiales apoyan el edificio en capas de suelo cercanas a la superficie. En una bodega de estructura de acero, cada columna baja a un dado de concreto, el dado a una zapata aislada, y las zapatas se unen entre sí con trabes de liga. Es el sistema más usado cuando el suelo es firme.

El dado es el pedestal de concreto donde la columna se atornilla con su placa base y sus anclas. La zapata es la base ancha y plana que va abajo, enterrada, repartiendo el peso. Las NTC de Concreto 2023 piden que el peralte efectivo de una zapata sea de por lo menos 150 milímetros.

Zapata aislada con su armado de acero y el arranque del dado, antes del colado

Ahora, una distinción que se confunde en casi todas las obras, y que la misma norma resuelve. La trabe de liga une zapatas aisladas, pilas o pilotes para que trabajen juntos. La contratrabe es otra cosa: una viga que trabaja al revés, empujada por el suelo desde abajo, y forma parte de una zapata corrida o de una losa de cimentación.

Llamarlas igual en una junta de obra es como decirle “el primo” a tu cuñado. Todos entienden más o menos de quién hablas, hasta que toca repartir la herencia. En el plano estructural cada una lleva su armado y su cálculo, y no son intercambiables.

La zapata corrida aparece en los muros: si la bodega lleva muro perimetral de block o de concreto, ese muro necesita una cimentación a todo lo largo. Y la zapata combinada resuelve el caso incómodo de dos columnas tan juntas que sus zapatas se encimarían, o de una columna pegada a la barda del vecino, donde la zapata no puede crecer hacia afuera.

El viento: en una bodega, la zapata también trabaja al revés

En una bodega con techo de lámina, la cimentación no solo carga peso hacia abajo. También tiene que impedir que el viento levante la estructura. La cubierta pesa tan poco que, con viento fuerte, la fuerza neta sobre las columnas puede ser hacia arriba, y la zapata trabaja como ancla y contrapeso.

Los números lo explican solos. Un artículo de la revista STRUCTURE sobre edificios metálicos calcula su peso total en 2 a 5 libras por pie cuadrado, o sea unos 10 a 25 kilos por metro cuadrado. Cada metro cuadrado de tu bodega pesa menos que tu perro.

Y de ese peso, el mismo artículo explica que el código de diseño solo deja contar el 60 por ciento para resistir el levantamiento. La conclusión es la parte sorprendente: en estas estructuras, el tamaño mínimo de la zapata lo decide el contrapeso que necesita contra el viento, no la capacidad del suelo. La zapata no está ahí solo para no hundirse. Está ahí para no despegar.

Un caso real para darle escala. Una tesis de ingeniería del repositorio de la UNAM sobre una estructura de acero para empaque de aguacate en Uruapan reporta una reacción de 1.93 toneladas en una columna, apoyada en un dado de 70 por 50 centímetros. Menos de dos toneladas. Una camioneta de reparto cargada pesa más que lo que baja por esa columna.

Placa base de una columna de acero fijada con anclas sobre un dado de concreto

Esto no es teoría de escritorio. El Instituto de Ingeniería de la UNAM documentó los daños del huracán Otis en Acapulco, con ráfagas de 330 km/h, y entre ellos el colapso de techos ligeros de bodegas. La causa que señala: fallas en el diseño o construcción de conexiones y elementos de fijación.

O sea que el eslabón que falla no es el acero ni la lámina. Es la unión entre piezas, y la última unión de la cadena es el ancla que entra al dado. Por eso la posición de las anclas se revisa milímetro a milímetro antes del colado, con la tolerancia que contamos en supervisión de obra. Media pulgada fuera y la columna ya no llega a su lugar.

Tu piso no es tu cimentación

El piso de concreto de una bodega normalmente no es parte de la cimentación. Es una losa sobre el terreno, diseñada para cargar mercancía, racks y montacargas, y las columnas bajan por su cuenta a sus propias zapatas. La losa de cimentación es otra cosa: más rígida, más armada, y carga el edificio entero.

El ACI 360R, la guía de diseño de losas sobre terreno, lo dice en su alcance: no trata las losas de cimentación, porque estas son típicamente más rígidas y más armadas que una losa común. Son dos elementos que se ven iguales desde arriba y tienen trabajos distintos.

La misma guía pide hacer todo lo posible por no amarrar la losa a otros elementos de la estructura. Por eso, alrededor de cada columna, el piso lleva una junta que lo separa. Ese cuadro que ves en el piso junto a las columnas de cualquier bodega no es decoración: es el piso diciéndole a la columna “tú por tu lado y yo por el mío”.

Esto importa para tu presupuesto. Si alguien te cotiza “la cimentación” y adentro trae el piso, o te cotiza el piso pensando que ya carga las columnas, las dos cifras están mal. Cómo se calcula el piso por su lado, con su espesor, sus juntas y su concreto, lo explicamos en el artículo de piso industrial.

Losa de cimentación: cuándo sí y cuándo no alcanza

La losa de cimentación conviene cuando el suelo es tan blando que las zapatas aisladas crecerían hasta ocupar cerca de la mitad de la planta, o cuando hay que controlar asentamientos diferenciales. En ese punto sale mejor una sola pieza que reparta todo. Es una decisión de cálculo, no de gusto.

El umbral del 50 por ciento lo da el mismo artículo de STRUCTURE. Tiene lógica: si ya vas a colar concreto en media bodega, cuélalo completo y que trabaje junto.

Cuadrilla colando una losa de cimentación sobre su parrilla de acero

Ahora la advertencia, porque circula la idea de que la losa de cimentación “arregla” cualquier suelo malo. No es así con las arcillas expansivas, las que se hinchan con la lluvia y se encogen en la seca. Un caso documentado en Irapuato revisó 491 casas: 38 por ciento tenía daños, con rellenos arcillosos que se expandieron hasta 4 por ciento.

¿La cimentación de esas casas? Losa somera. La solución que propone el caso no es una losa más gruesa, es sustituir o tratar el suelo y desplantar más profundo. Construir sobre arcilla expansiva sin tratarla es como poner tu mueble favorito sobre un colchón inflable: puede quedar perfecto el día que lo acomodas.

Hay un detalle de calendario que vale oro en esos suelos. Un estudio sobre suelo expansivo en Querétaro concluye que la mejor época para construir va de octubre a marzo, y que de abril a septiembre la humedad vuelve crítico el arranque. Mover el inicio de obra un par de meses a veces ahorra más que cualquier especificación.

Cimentaciones profundas: pilotes y pilas

Las cimentaciones profundas bajan la carga a estratos lejanos de la superficie, cuando las capas de arriba no la aguantan. Los pilotes son elementos esbeltos, colados en sitio o prefabricados e hincados. Las pilas son elementos de más de 60 centímetros de diámetro colados en una perforación previa, según las NTC de Cimentaciones 2023.

Hay dos formas de que un pilote trabaje. De punta, apoyado en una capa firme allá abajo, como una muleta que llega al piso. O por fricción, agarrado del suelo a lo largo de todo su cuerpo, como un clavo en madera. En las zonas blandas de la Ciudad de México, la norma explica que los pilotes se usan muy seguido como complemento de una cimentación somera, para reducir asentamientos.

Máquina perforadora instalando pilotes en un terreno antes de construir

El ejemplo de libro está en el centro de la capital. Para la Torre Latinoamericana, según su sitio oficial, se hincaron 361 pilotes de concreto de punta a 34 metros de profundidad. La torre aguantó el sismo del 28 de julio de 1957. Tu bodega no necesita 361 pilotes, pero la lógica es la misma: buscar abajo lo que arriba no hay.

Y la cimentación profunda tiene un efecto secundario que parece chiste y es ingeniería pura. La Columna de la Independencia está sobre pilotes y la ciudad a su alrededor se hunde, así que el monumento “sale” del suelo. Según una revisión publicada en la Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, a su base original de 9 escalones se le han agregado 14 más.

El Ángel no creció. Todo lo demás bajó. Es el único monumento del país al que le van poniendo escalones para que la gente pueda seguir subiendo a tomarse la foto, y nadie en el gobierno lo ha anunciado como obra nueva.

La Ciudad de México, el caso extremo del país

La norma de la Ciudad de México divide su suelo en tres zonas. La zona I, de Lomas, con roca o suelos firmes. La zona II, de Transición, con arcilla de lago intercalada con arena, en depósitos de hasta 20 metros. Y la zona III, de Lago, con arcilla muy compresible que puede pasar de 50 metros de espesor. La cimentación de una bodega cambia por completo entre una y otra.

Las NTC de Cimentaciones 2023 traen una tabla para construcciones ligeras que da la escala de la diferencia. Si el diseño usa más presión que esta, hay que justificarla con pruebas.

ZonaQué hay abajoPresión máxima sin pruebas, bajo zapatasBajo losa
I, LomasRoca o suelos firmes fuera del antiguo lago8 t/m²La norma no separa zapata y losa
II, TransiciónArcilla de lago con capas de arena, hasta 20 m5 t/m²2 t/m²
III, LagoArcilla muy compresible, puede pasar de 50 m4 t/m²1.5 t/m²
NTC de Cimentaciones 2023, numerales 2.2.3 a 2.2.6 y Tabla 2.5.2, para construcción ligera. Es un límite para diseñar sin pruebas adicionales, no una capacidad garantizada del terreno.

Encima de eso, la ciudad baja. Un estudio publicado en el Journal of Geophysical Research, que resume Eos, midió zonas que se hunden a casi 50 centímetros por año. Y la misión satelital NISAR, según la NASA, registró en 2026 zonas que bajan más de 2 centímetros al mes.

Tu bodega en la zona de lago no se hunde sola. Se hunde con todo el vecindario, la calle, el poste de luz y la tiendita de la esquina, en una especie de elevador muy lento al que nadie se subió por voluntad propia.

Excavación con dados de concreto que rematan una cimentación profunda

El caso que todo ingeniero mexicano conoce es el Palacio de Bellas Artes. Según su ficha histórica, el hundimiento empezó a notarse en 1907 y para 1921 ya pasaba de 1.80 metros. Excélsior reporta que hoy suma unos 3 metros. Un edificio de mármol sobre un lago con cimentación somera, y el lago ganó.

La lección para una bodega no es “pon pilotes en todo”. Es que en la zona de lago el hundimiento regional entra al cálculo, porque un pilote de punta en un suelo que baja se queda arriba mientras todo lo demás desciende. Esa es la diferencia entre una cimentación que sigue a su entorno y una que termina como el Ángel, con escalones de más.

Cuánta exploración pide la norma para una bodega

Las NTC de Cimentaciones de la Ciudad de México piden más exploración conforme crece el perímetro del edificio. Una construcción con perímetro mayor a 80 metros en zonas I y II, o mayor a 120 metros en zona III, ya no cuenta como pequeña. Para esos casos la norma pide un sondeo por cada 80 metros de perímetro, o 120 en zona III.

Haz la cuenta con una bodega de 20 por 40 metros: 800 metros cuadrados y 120 metros de perímetro. En zona I o II ya cuenta como construcción extensa, y los sondeos no pueden quedarse a menos de dos metros bajo el nivel de desplante. Una bodega que tú consideras modesta, para la norma ya es de las grandes.

¿Y a qué profundidad va la zapata? La norma no da un número fijo. Dice que el desplante se hará a la profundidad que señale el estudio de mecánica de suelos. Si alguien te dice “las zapatas siempre van a un metro”, te está dando la receta de su abuela, no la del terreno.

Y el estudio sirve para algo más que la cimentación: mueve el presupuesto entero. Cuánto pesa la cimentación en el costo de construir una bodega depende casi por completo de lo que salga de esos sondeos, y es la razón por la que ningún precio por metro cuadrado aguanta un suelo malo.

Lo que vemos plaza por plaza

Construimos en 64 plazas del país, y la cimentación es de lo que más cambia entre una y otra. Estas son plazas donde el tipo de cimentación se decide por un reto local muy concreto.

Yucatán: roca caliza con cavidades. El subsuelo calcáreo puede esconder huecos. Se explora antes de cimentar, porque una cavidad debajo de una zapata no avisa. El suelo parece de roca firme y a veces tiene sótano propio que nadie declaró.

Cuautitlán Izcalli: arcillas y agua cerca. En varias zonas el nivel freático está alto. El agua en el subsuelo cambia la cimentación y obliga a resolver la impermeabilización desde abajo. Se detecta con estudio, nunca a simple vista.

Lerma: otro antiguo lago. El valle de Lerma también fue lecho lacustre, y pide cimentación estudiada igual que la capital. La altitud además alarga el curado del concreto, así que el programa de obra cambia por partida doble.

Tijuana: se construye en cerros. Con pendientes fuertes y zona sísmica activa, el movimiento de tierras y los muros de contención suelen pesar tanto como la estructura. Aquí la plataforma se diseña antes que la zapata.

Puebla: ceniza volcánica en el subsuelo. Se comporta distinto a un suelo común y la zona es sísmica. Aquí el estudio de suelos decide la cimentación más que en el promedio del país, y copiar la del predio vecino es jugar a la lotería con boleto ajeno.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los tipos de cimentación? Hay dos familias. Las superficiales: zapatas aisladas, corridas, combinadas y losa de cimentación. Y las profundas: pilotes, pilas y cajones. La elección depende del estudio de mecánica de suelos y de cómo baja la carga del edificio.

¿Qué cimentación lleva una bodega de estructura de acero? Lo más común son zapatas aisladas bajo cada columna, con dado y anclas, unidas con trabes de liga, y zapata corrida bajo los muros perimetrales. En suelos blandos puede pasar a losa de cimentación o a pilotes.

¿Qué diferencia hay entre pilote y pila? Las NTC de Cimentaciones de la Ciudad de México llaman pila a los elementos de más de 60 centímetros de diámetro colados en una perforación previa. Los pilotes son más delgados y pueden ser prefabricados e hincados. Los dos llevan la carga a estratos profundos o la toman por fricción.

¿Qué tan profunda debe ir una zapata? No hay una cifra única. La norma de la Ciudad de México dice que el desplante se hace a la profundidad que señale el estudio de mecánica de suelos. Lo que sí fija la norma de concreto es un peralte efectivo mínimo de 150 milímetros para la zapata.

¿El piso de una bodega es parte de la cimentación? Normalmente no. El piso industrial es una losa sobre el terreno para cargar mercancía, racks y montacargas, y se separa de las columnas con juntas. Las columnas bajan a sus propias zapatas.

¿Cuándo se usa losa de cimentación? Cuando el suelo es tan blando que las zapatas ocuparían cerca de la mitad de la planta, o cuando hay que controlar asentamientos diferenciales. En arcillas expansivas no basta sola: suele requerir sustitución o mejoramiento del suelo, o un desplante más profundo.

La cimentación se elige con el suelo en la mano

De todos los tipos de cimentación, el correcto para tu bodega no sale de una lista ni de lo que hizo el vecino. Sale de tres datos: qué hay abajo, cuánto pesa lo de arriba y cuánto jala el viento. Con esos tres, la cimentación casi se escoge sola.

En construcción de bodegas a la medida la validación del terreno y el diseño de la cimentación van dentro del proyecto, desde 200 metros cuadrados y con entrega llave en mano. Un contrato, un responsable y una fecha de entrega.

Si ya tienes el predio en la mira, mándanos el terreno y lo revisamos antes de proponerte nada. Lo que está abajo no se ve en la visita, pero sí se ve en el presupuesto.


Equipo de Bodegas Económicas. 35 años construyendo bodegas en México. Más de un millón de metros cuadrados entregados y 62 contratos, la mayoría de clientes que volvieron.

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