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Arcotecho: qué es, cuánto claro cubre y cuándo conviene

Qué es un arcotecho, cuánto claro cubre según el calibre, qué se le puede colgar y en qué casos conviene más una estructura convencional.

18 min de lectura
Arcotecho autoportante de lámina curva con portón de acceso al frente

Respuesta rápida

Un arcotecho es una cubierta de lámina de acero curvada y engargolada que se sostiene sola, sin armaduras ni largueros. La lámina se rola en la obra con una máquina portátil y los arcos se unen entre sí con engargoladora. Cubre claros de 30 a 40 metros sin columnas intermedias, y es un techo, no un edificio: necesita muros o trabes que lo reciban.

Llevamos 35 años construyendo en México y más de un millón de metros cuadrados entregados, con arcotecho y con estructura convencional. Este artículo trae lo que ninguna página de fabricante incluye: en qué casos el arcotecho es la respuesta correcta, y en cuáles te va a salir caro después.

Cómo se fabrica un arcotecho

El arcotecho se fabrica en el terreno, no en una planta. Llega una roladora, se le alimenta rollo de lámina, y la máquina perfila, corta y curva cada arco a la medida exacta del claro. Después los arcos se unen entre sí con una engargoladora eléctrica que dobla los bordes uno sobre otro.

Esa unión es la clave del sistema y explica su mejor virtud: el arcotecho no se atornilla, se engargola. Un techo de lámina normal tiene cientos de perforaciones, y cada perforación es una gotera en potencia dentro de diez años. Aquí el campo de la cubierta no tiene ni un agujero.

Arcotecho autoportante de lámina curva con portón de acceso al frente

La otra virtud es la velocidad, y las cifras de los propios fabricantes la sostienen. Roladoras Mexicanas declara hasta 500 metros cuadrados de cubierta producidos e instalados por día; Arcus Global habla de 1,100 metros cuadrados en una jornada de 8 horas. Y como el arco se apoya de muro a muro, la ficha técnica de AceroMart presume algo que en obra vale oro: “se evita el uso de andamios”.

Dentro del gremio la engargoladora tiene apodo. Le dicen el ratón, va comiéndose la unión a lo largo del arco, y se engargolan de tres en tres para que el conjunto agarre rigidez. Es de las pocas cosas de la construcción mexicana donde el nombre técnico y el apodo se usan con la misma seriedad.

Calibre, espesor y cuánto claro cubre

Entre más claro libre, más gruesa la lámina. Esta es la relación que publica un fabricante, junto con el espesor real en milímetros de cada calibre.

CalibreEspesor aproximadoClaro que cubre
240.53 a 0.61 mmHasta 20 m
220.76 a 0.80 mmDe 20.5 a 25 m
200.91 mmDe 25.5 a 30.5 m
181.21 mmDe 30.5 a 35 m
161.52 mmLos claros mayores y las zonas de viento fuerte
Relación calibre y claro de Arcos y Perfiles, que advierte que su tabla “debe entenderse como una orientación y no como una regla”. Espesores del rango comercial mexicano: el calibre no está fijado por ninguna norma y cambia entre proveedores, así que conviene pedir milímetros.

Sobre el claro máximo, las páginas prometen entre 30 y 40 metros y casi ninguna explica de qué depende. La excepción es Arcus Global, que lo dice en cinco palabras: hasta 35 metros sin apoyo intermedio, “dependiendo de la localización geográfica”. Traducido: depende del viento de tu ciudad, y a eso llegamos en un minuto.

Acercamiento a la lámina galvanizada engargolada de una cubierta

Un apunte que evita sustos al comparar cotizaciones: el calibre no es una medida legal. Las tablas comerciales difieren hasta un escalón completo entre proveedores, así que el mismo “calibre 24” puede ser 0.53 o 0.61 milímetros según quién lo venda. Pide el espesor en milímetros y el grado de recubrimiento de zinc, y de paso ya sabrás con quién estás hablando.

Un arcotecho es un techo, no un edificio

Esta es la confusión más cara del tema. El arcotecho cubre, pero no sustituye a la estructura: los arcos tienen que caer sobre muros de carga o sobre trabes y columnas, con su canalón de apoyo. Y las dos caras del edificio, las de los extremos, no las resuelve el arco: son los muros tímpano, que van aparte.

Hay dos formas de desplantarlo, y de ahí sale casi todo lo demás. El semicircular arranca desde el nivel de piso o desde muros bajos, con flecha del 35 al 50 por ciento del claro. El tipo membrana desplanta sobre muros y trabes, con flecha del 20 al 35 por ciento. La flecha es qué tan alto sube el arco respecto a su claro.

Cubierta curva de arcotecho al lado de una cubierta de dos aguas

Ahí está el costo escondido que nadie cotiza junto con el arcotecho: si quieres altura útil en las orillas, necesitas muros perimetrales altos, y esos muros son obra civil con su cimentación. El techo es rápido y barato. Las paredes sobre las que descansa siguen costando lo que cuestan.

La altura que se pierde junto al muro

Un arco es generoso en el centro y tacaño en las orillas. La altura libre útil se mide desde el piso hasta el punto más bajo de la cubierta, y en un arco ese punto está justo pegado al muro, que es exactamente donde va la primera fila de racks. Hasta un proveedor lo admite: la geometría “genera una mayor altura en el centro y menor altura en los perímetros”.

Interior curvo de un arcotecho visto desde abajo, con la lámina a la vista

La tentación obvia es aplanar el arco para recuperar altura en los lados. Y sí se puede, pero tiene precio estructural, y está medido. Un estudio técnico de Incoperfil con la Universitat Politècnica de València lo pone en una línea: reducir la flecha a la mitad duplica el empuje horizontal sobre los apoyos.

Un arco no solo pesa hacia abajo, también empuja hacia afuera, como cuando abres demasiado las piernas en un piso mojado. Entre más plano, más empuja. El mismo documento advierte que bajar de un rebajamiento de 1 en 10 no solo aumenta ese empuje: puede llevar a flexión excesiva y a pandeo.

Ese empuje se resuelve de dos maneras, y las dos se pagan. Con trabes y cimentación capaces de tomarlo, o con tirantes de acero cruzando el claro a la altura del arranque, separados no más de 2 metros. Los tirantes funcionan muy bien y le quitan al arcotecho justo lo que lo hacía atractivo: el espacio libre de estorbos.

Lo que no se le puede colgar

Aquí está el límite que decide si un arcotecho sirve para tu operación. La ficha técnica de Aceros Crea lo dice en una línea que conviene leer dos veces: “En caso de colganteo, no exceder los 10 kg/m² en carga muerta”.

Diez kilos por metro cuadrado alcanzan para luminarias y poco más. No alcanzan para un puente grúa, que aplica cargas de toneladas concentradas y en movimiento. Tampoco para ductos pesados. Un puente grúa se resuelve con marco rígido y trabes carril diseñadas para eso, y esa es una decisión de proyecto, no un accesorio que se agrega después.

Y hay un detalle que se pasa por alto hasta que es tarde: los puntos para colgar se fabrican dentro del arco, engargolando soleras de la misma lámina, y su modulación se define antes de instalar los arcos. Con largueros cuelgas donde quieras el martes que se te ocurra. Con arcotecho, la retícula de colgado se congela el día del montaje.

Pasa lo mismo con la luz y la ventilación. La iluminación natural se resuelve con franjas de acrílico, típicamente una cada 9 o 12 piezas de arco, y ahí sí hay pijas y silicón, porque el acrílico se atornilla. Los extractores se montan sobre esas franjas o sobre la lámina, sellando la base. Cada penetración devuelve al arcotecho el problema que presumía no tener.

El viento: la conversación que ningún fabricante tiene contigo

Una cubierta ligera no falla por peso, falla por succión. El viento que pasa sobre un arco no lo aplasta: lo jala hacia arriba, y una lámina que pesa unos kilos por metro cuadrado no tiene con qué resistir eso. Lo único que la sostiene es el anclaje.

México sí tiene un documento para esto y no aparece en ninguna página de arcotecho: el capítulo de Diseño por Viento del Manual de Diseño de Obras Civiles de la CFE, edición 2020, hecho con el INEEL y el Instituto de Ingeniería de la UNAM. Trae mapas de velocidad por región para periodos de retorno de 200, 50 y 10 años, y un apartado propio, el 3.5.4, para construcciones con cubierta de arco circular.

Los fabricantes suelen declarar resistencia a vientos de hasta 200 kilómetros por hora. Es una cifra razonable para buena parte del país y es insuficiente para otra parte, y la diferencia no se nota hasta el día que se nota.

El huracán Otis llegó a Acapulco en octubre de 2023 con vientos sostenidos de 270 kilómetros por hora y ráfagas de 330. El Instituto de Ingeniería de la UNAM documentó el daño y colapso de techumbres y techos ligeros de bodegas y arcotechos, y atribuyó las fallas a las conexiones y los elementos de fijación. La velocidad de diseño que marcaba el reglamento local para ese tipo de construcción era de 150 kilómetros por hora.

Velocidad de vientoDe dónde sale la cifra
150 km/hVelocidad de diseño del reglamento de Acapulco para ese tipo de construcción
Hasta 200 km/hResistencia que declaran los fabricantes de arcotecho
270 km/h sostenidos y 330 de ráfagaLo que llegó con el huracán Otis en octubre de 2023
De 200 a 250 km/hLo que propone la guía de reconstrucción del PNUD para Acapulco
La presión sube con el cuadrado de la velocidad, así que la diferencia entre 150 y 270 km/h no es del doble: es de más de tres veces.

Por eso la guía de reconstrucción del PNUD para Acapulco, que se apoya en ese manual de la CFE, propone reconstruir para 200 a 250 kilómetros por hora y baja a detalles muy concretos: 5 tornillos autotaladrantes por lámina para 200 km/h y 6 para 250, más tornillos en el traslape y sellador entre láminas.

La misma guía apunta la causa que más se repite y que no cuesta nada revisar: muchas fallas de anclaje vienen de tornillos degradados por corrosión. El techo no se voló porque el viento fuera invencible. Se voló por unos tornillos que llevaban años oxidándose donde nadie mira.

Un dato más para la conversación con tu proveedor: las normas de diseño de la Ciudad de México asignan a las cubiertas que no son azotea plana una carga viva de 40 kg/m², y además piden revisar con una carga concentrada de 100 kilos en la posición más crítica, y con 30 kg/m² de granizo en los valles. Son revisiones de cálculo, no de catálogo.

Arcotecho o estructura convencional

No compiten por el mismo trabajo. Esta es la comparación que no existe en ninguna página del ramo, y es la que de verdad decide.

Lo que vas a necesitarArcotechoEstructura de acero convencional
Claro libre sin columnasDe 30 a 40 m, según calibre y zona de vientoDesde claros chicos hasta muy grandes, con cálculo
Altura útil junto al muroLa pierde: el punto más bajo está en la orillaLa conserva: altura de hombro constante
Colgar instalacionesHasta 10 kg/m², y la retícula se define antes del montajeSe cuelga de los largueros, cuando haga falta
Puente grúaNo. Pide estructura aparteSí, si se calcula desde el proyecto
Aislamiento térmicoPoliuretano proyectado por dentro, o doble capa que perfora la láminaPanel aislado o colchoneta sobre largueros
Velocidad de montajeMuy alta: cientos de metros cuadrados por díaMenor: fabricación en taller más montaje
Ampliar despuésA lo largo, rehaciendo el muro tímpano. A lo ancho, noSe diseña desde el inicio para crecer
El límite de 10 kg/m² de colganteo está publicado en la ficha técnica de Aceros Crea. El resto sale de las fichas de los fabricantes citados arriba y de nuestra propia obra.

Hay dos reglas más del sistema que conviene conocer antes de firmar. La deflexión permisible del arcotecho es de L/120, más holgada que la que se acostumbra en cubiertas de estructura. Y durante la instalación no debe aplicarse ninguna carga viva, porque el arco conserva para siempre la deformación que tenía al momento de engargolarse. Es la única parte de tu bodega que recuerda el día que se montó.

Si estás comparando sistemas constructivos en general, y no solo cubiertas, la comparación completa está en prefabricada contra obra a la medida, y las decisiones de forma y altura, en diseño de bodegas.

Qué norma aplica a un arcotecho en México

Ninguna, si hablamos del producto. Revisamos el catálogo de normas de acero de CANACERO y el de normas de la construcción del ONNCCE, y no existe una NOM ni una NMX de arcotecho ni de cubiertas autoportantes curvas. Lo único parecido es un anteproyecto de 2015 sobre cubiertas para espacios deportivos escolares que nunca llegó a número propio.

Lo que sí aplica son tres capas distintas. El material, con las normas de lámina galvanizada NMX-B-011, NMX-B-055 y NMX-B-066, equivalentes a las ASTM A653 y A924. El diseño estructural, con el reglamento local y el manual de viento de la CFE. Y la seguridad del centro de trabajo.

De esa última vale la pena leer el numeral 7.2 de la NOM-001-STPS-2008, que es cortito y trata de techos. Pide que protejan de las condiciones ambientales, que permitan la salida de líquidos, que soporten las condiciones normales de operación, y que solo se usen para soportar cargas fijas o móviles si fueron diseñados para eso. Ese último inciso es, palabra por palabra, el límite de los 10 kilos por metro cuadrado dicho por la autoridad laboral.

Su guía de referencia incluso enumera qué buscar cuando revisas un techo de lámina: fisuras, grietas y pandeos. Y para el tamaño, la NOM-002-STPS-2010 clasifica como riesgo de incendio alto a los centros de trabajo de 3,000 metros cuadrados o más, o con 15,000 kilogramos o más de sólidos combustibles. Ese umbral cambia el proyecto completo, sea cual sea el techo.

La promesa de los 50 años

Varias páginas del ramo prometen durabilidad de hasta 50 años y mantenimiento mínimo. Otras, del mismo ramo, dicen de 20 a 30 años con inspección periódica, y otra dice más de 25 años con el mantenimiento adecuado. Las tres cifras no pueden ser ciertas a la vez.

La versión honesta es la aburrida: una cubierta metálica bien hecha dura décadas y pide revisión. Óxido atendido a tiempo, sellos de las uniones de acrílico, drenaje sin encharcamientos, tornillería de los extractores. Nada de eso es caro. Todo eso es lo que decide si llegas a los 30 años o a los 12.

Y no es opcional, aunque suene a consejo: la NOM-001-STPS pide verificación visual del inmueble cada 12 meses y también después de cualquier evento que pudiera dañarlo. O sea que revisar tu techo después de un huracán no es prudencia, es la ley.

Cuándo sí conviene un arcotecho

Con todo lo anterior, el arcotecho sigue siendo excelente en su terreno: cubrir mucha superficie, rápido, sin columnas y sin muchas instalaciones colgando. Ahí es difícil de ganar.

Producto almacenado a granel sobre el piso bajo una cubierta amplia

Encaja bien en almacenamiento a granel sobre el piso, en bodegas de grano y de empaque agrícola, en patios techados, canchas, auditorios y hangares. Todos tienen algo en común: la mercancía va al centro, no pegada al muro, y del techo no cuelga casi nada.

Conviene menos cuando tu operación pide racks altos pegados a los muros, cuando vas a colgar instalaciones pesadas, cuando necesitas puente grúa, cuando el control de temperatura es central, o cuando piensas crecer a lo ancho. En esos casos la respuesta honesta es la estructura convencional, aunque tarde más en montarse.

Lo que vemos plaza por plaza

Construimos en 64 plazas y la decisión de cubierta cambia mucho según dónde caiga el terreno.

Saltillo: viento fuerte y sostenido. Muy por encima del promedio nacional. Aquí el cálculo por viento define calibre y anclaje, y no es un trámite: es la diferencia entre una cubierta que aguanta y una que se revisa después de cada temporada.

Tampico: el ambiente más agresivo del país para el acero. Sal marina más entorno petroquímico. La tornillería y el recubrimiento se suben de especificación, porque aquí lo que falla primero es siempre la fijación.

Oaxaca: el Istmo tiene los vientos más fuertes del país. Es la plaza donde una cubierta ligera mal anclada no tiene ninguna posibilidad, y donde los valores de diseño están muy por arriba del estándar nacional.

Mexicali: veranos arriba de 45 grados. Con lámina desnuda, el interior es inhabitable. El aislamiento deja de ser mejora y se vuelve condición, lo que le quita al arcotecho parte de su ventaja de costo.

Michoacán: empaque agrícola. Aguacate y frío para exportación. El arcotecho encaja en las áreas de recepción y maniobra, y no encaja donde hay cámara fría, que pide envolvente sellada.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un arcotecho? Una cubierta de lámina de acero curvada y engargolada que se autosoporta, sin armaduras ni largueros. Se rola en la obra con una máquina portátil y los arcos se unen con engargoladora eléctrica. Sigue necesitando muros de carga, trabes o columnas que lo reciban.

¿Cuántos metros de claro cubre un arcotecho? Entre 30 y 40 metros según el calibre y la zona de viento. Como referencia comercial: hasta 20 metros con calibre 24, de 20.5 a 25 con calibre 22, de 25.5 a 30.5 con calibre 20 y de 30.5 a 35 con calibre 18.

¿Se le pueden colgar cosas a un arcotecho? Poco. La ficha técnica de un fabricante limita el colganteo a 10 kg/m² de carga muerta, y los puntos de colgado se fabrican dentro del arco, con su modulación definida antes del montaje. Un puente grúa necesita estructura propia.

¿Un arcotecho aguanta un huracán? Depende del anclaje y de la velocidad de diseño. Los fabricantes suelen declarar hasta 200 km/h. Otis llegó con 270 sostenidos y 330 de ráfaga, y el Instituto de Ingeniería de la UNAM documentó colapsos de techos ligeros y arcotechos, por fallas en conexiones y fijaciones.

¿Qué norma debe cumplir un arcotecho en México? No existe una NOM ni una NMX del producto. Aplican las normas de lámina galvanizada NMX-B-011, B-055 y B-066, el diseño estructural y por viento con el reglamento local y el manual de la CFE, y la NOM-001-STPS-2008 para condiciones de seguridad del inmueble.

¿Es más barato que una estructura convencional? Por metro cuadrado de cubierta suele serlo, sobre todo en superficies grandes, y se monta mucho más rápido. La comparación completa incluye los muros o trabes que lo reciben, el aislamiento y la altura útil que se pierde en las orillas.

El techo se elige con la operación, no con el catálogo

Un arcotecho bien puesto, en la operación correcta y con el anclaje calculado para su zona de viento, es una solución excelente y rapidísima. En la operación equivocada es un techo bonito encima de una bodega que no podía usar la mitad de su altura.

En construcción de bodegas a la medida el sistema de cubierta se define con tu operación en la mano: qué guardas, a qué altura, qué cuelga del techo y qué viento tiene tu ciudad. Desde 200 metros cuadrados, con entrega llave en mano. Un contrato, un responsable y una fecha.

Si ya tienes terreno, mándanoslo y lo revisamos con el uso que tienes en mente, y te decimos de frente si tu caso pide arco o marco. Y si quieres ver antes la otra mitad de la historia, la de los materiales, está en bodegas de lámina.


Equipo de Bodegas Económicas. 35 años construyendo bodegas en México. Más de un millón de metros cuadrados entregados y 62 contratos, la mayoría de clientes que volvieron.

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